Me encanta esta gran cantidad de comentarios que tengo, creo que voy a llorar de la emoción... (estoy siendo sarcástica, para quienes no entienden).
Je... no me molesta no tener comentarios, es más... no existe intención alguna en mi de pretender semejante cosa...
Pero no sé de qué más hablar en este blog, y eso es algo que a veces me hace tener ciertas dudas existenciales ¿?
Bueno... ¿Quieren que les cuente una anécdota o qué? Bueno, resulta que una vez iba yo caminando por la ciclovía cuando...
No, mejor esa no...
Entonces... ¡Ya sé! Resulta que yo estaba en el patio de mi casa cuando..
No! Esa ni loca...
En fin, parece que ni anécdotas puedo contarles, eso es algo medio depre.
¿No les pasa que a veces extrañan algo que pasó? ¿No les pasa también que, al extrañarlo, lo exageran sobremanera?
Yo quisiese conservar muchos recuerdos intáctos, pero el tiempo... el tiempo los vuelve dignos de un cuento de hadas (Uno muy poco convencional, pero en fin...)
Tengo la extraña costumbre de, no hacer cosas maravillosas, sino que a las cosas más o menos interesantes que hago, las vuelvo increíbles.
No increíblemente algo, simplemente increíble.

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